Igual te diagnosticaron TDAH en su día, o te sientes identificado/a con el diagnóstico, ¿pero sabes qué es y todo lo que implica? Puede que vivas con la sensación de siempre ir tarde, de no llegar, o de olvidarte cosas importantes. Aunque lo intentes, a veces parece que tu mente va por libre, y te sientes diferente. El TDAH es una condición compleja, y entender lo qué te ocurre puede ayudarte a escucharte y dejar de luchar contra ti mismo/a.
El TDAH (Trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad) es una condición del neurodesarrollo que afecta a la atención, impulsividad y regulación de las actividades. Sin embargo, el impacto va mucho más allá de estos síntomas, pues son personas muy sensibles y puede afectar a la autoestima, gestión emocional y la forma de afrontar el día a día.
Puede manifestarse en dificultades para organizarse, en la gestión del tiempo, para mantener la atención, en regular emociones intensas o en gestionar el tiempo, la procrastinación y la sobrecarga mental. Esto puede puede generar malestar emocional, sensación de fracaso, estigma o incomprensión.
Estos son algunos de los signos que te pueden indicar que trabajar este ámbito en terapia podría ayudarte:
Trabajo el TDAH desde un enfoque integrado que se centra en el impacto emocional y funcional del día a día. El objetivo es comprender qué implica el TDAH y en qué experiencias vividas pueden haber influido en la propia autopercepción, para poder desarrollar estrategias que ayuden a gestionar mejor la atención, la impulsividad o la regulación emocional, y aprender a sacarle partido a nuestra mente.
La intervención se adapta a cada caso, y mantiene el foco en reducir el malestar, mejorar la autoimagen y facilitar una relación comprensiva y amable con uno mismo y con las propias dificultades.