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¿Por qué algunos recuerdos "no se van"? Entiende qué es el trauma psicológico

El trauma psicológico es más común de lo que pensamos: se sabe que un adulto ha vivido varias situaciones potencialmente traumáticas. Pero, ¿por qué algunos desarrollan un trauma y otros no? Descubre por qué y cuándo algunas experiencias dejan huella.

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¿Por qué algunas experiencias siguen afectándonos?

Hay experiencias que, aunque pertenezcan al pasado, siguen influyendo en cómo nos sentimos, pensamos o reaccionamos en el presente. A veces aparecen como ansiedad, inseguridad, bloqueo emocional o recuerdos intrusivos. Otras veces simplemente sentimos que hay "algo" que sigue pesando.

En psicología, cuando una experiencia pasada sigue provocando malestar, hablamos de trauma. Aunque la palabra pueda resultar impactante, es algo que ocurre con más frecuencia de lo que imaginamos.

Qué es un trauma y qué ocurre cuando vivimos una experiencia muy intensa

Nuestro cerebro tiene la capacidad natural de integrar lo que vivimos dentro de nuestra historia de vida y darle sentido. Es lo que conocemos como procesamiento. Gracias a ello, los recuerdos pierden intensidad con el paso del tiempo para que, aunque los recordemos, no sintamos que "siguen ocurriendo".

Sin embargo, cuando una experiencia resulta especialmente intensa y dolorosa, puede desbordar nuestros recursos del momento y provocar que el procesamiento quede incompleto. En lugar de integrarse como un recuerdo más, esa experiencia queda "atascada", conservando parte de las emociones y creencias asociadas al momento en que ocurrió. Es lo que conocemos como un trauma psicológico.

Ahora bien, esto no significa que todas las personas que viven experiencias potencialmente traumáticas desarrollen un trauma. La aparición del trauma también depende de los recursos personales disponibles en ese momento, y aquí entra en juego una capacidad clave: la resiliencia, es decir, la capacidad para adaptarse y recuperarse ante la adversidad. Esta se desarrolla a lo largo de la vida a partir de las experiencias superadas, estrategias de afrontamiento, el apoyo social y nuestras características individuales. Cuando los recursos son suficientes, es más probable que nuestro cerebro pueda procesar experiencias impactantes.

¿Por qué el pasado parece volver al presente?

Cuando un recuerdo permanece sin procesar, determinadas situaciones pueden actuar como detonantes que activan el sistema de alarma. Puede ser un olor, una discusión, una sensación o cualquier elemento que recuerde, aunque sea de manera inconsciente, la experiencia original. Esto provoca que el sistema nervioso responda como si la amenaza del pasado siguiera presente, apareciendo emociones, pensamientos o reacciones desproporcionadas a la situación actual.

Bessel van der Kolk, psiquiatra investigador sobre el estrés postraumático, define que "el trauma no es la historia de algo que ocurrió en el pasado; es la huella que esa experiencia deja en la mente, el cerebro y el cuerpo."

No todo trauma nace de una gran catástrofe

Al pensar en trauma, solemos imaginar acontecimientos extremos, como ocurre por ejemplo con accidentes graves o catástrofes. A este tipo de experiencias se las conoce como traumas con "T" mayúscula.

Sin embargo, hay experiencias aparentemente más sutiles, pero que repetidas en el tiempo pueden provocar una huella igual de profunda, como por ejemplo, crecer sintiéndose invalidado o relaciones tóxicas de pareja. Son los conocidos traumas con "t" minúscula y suelen estar relacionados con el vínculo con otra persona.

Los recuerdos de ayer pueden dejar de doler hoy

Un trauma psicológico no significa que la persona sea débil ni que "no haya pasado página". Significa que hubo una experiencia que el cerebro no pudo integrar cuándo ocurrió.

La buena noticia es que ese procesamiento puede retomarse. Hoy sabemos que existen tratamientos psicológicos eficaces que ayudan a integrar esas experiencias para que dejen de condicionar el presente.

Comprender cómo funciona el trauma suele ser el primer paso para dejar de preguntarse "¿qué me pasa?" y empezar a pensar en: "¿qué me ocurrió?".